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24 HORAS CON UN ARMADOR EN LA COPA DEL REY MAPFRE

24 HORAS CON UN ARMADOR EN LA COPA DEL REY MAPFRE

Más de un centenar de armadores son seducidos cada año por la Copa del Rey Mapfre. Nadie quiere perderse la gran cita del Mediterráneo. Pepequín Orbaneja es uno de ellos. Lleva siete ediciones consecutivas desembarcando en Palma con su J80, este año con el nombre Les Roches Clinique La Prairie. Descubrimos cómo es su vida entre bambalinas durante la semana más importante de la temporada.

"Para mí es la regata del año, tanto a nivel deportivo como social", reconoce Orbaneja, para quien la Copa del Mapfre comienza a principios de año cuando comienza a rastrear qué tripulantes están destacando en la clase J80, "pues tratamos de llegar con el equipo más fuerte posible". De hecho, el armador malagueño nunca ha repetido equipo en ninguna edición. Por esas fechas, también debe encontrar la financiación del proyecto. "Tenemos varios patrocinadores fijos, Les Roches, Da Bruno, Grupo Trocadero, Puente Romano y Marbella, y luego uno o dos de los que llamamos itinerantes; intentamos involucrar al patrocinador lo máximo posible, que vengan a la Copa para que vean su potencial, pero al final tienes que convencerlos con resultados y con la presencia en los medios de comunicación".

Pepequín Orbaneja comparte con sus tripulantes -Eric Brezellec, José Manuel Ruiz, José Miguel Segura y el regatista más joven de la regata, Andrés Segura, de 11 años- el mismo apartamento de Palma desde hace siete años. "Hacemos una vida familiar, cada uno tiene sus responsabilidades como en cualquier casa: uno compra, otro limpia...". Todos los días el despertador suena a las 8:00 horas. "Media hora después suelo ir al mercado y a las 9:00 desayunamos".

No hay demasiado tiempo libre. Cada día hay que limpiar y preparar el barco. "Ya sobre las 10:30 horas hacemos un briefing y una hora después toca salir al campo de regatas". No volverán a tierra hasta cuatro horas después, una vez hayan completado las dos mangas diarias programadas.

Cuando acaba la jornada en el agua, el armador andaluz aún tiene por delante unas cuantas horas más en el Real Club Náutico de Palma. "Me gusta hablar con otros armadores sobre el futuro de la clase y también atender a los patrocinadores". Más de 12 horas después, de nuevo al apartamento para recuperarse y estar listos para la batalla del día siguiente.

Información: www.expansion.com / Nautica 360


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